Cervantes me dio una gran alegría hace un par de años: la inspiración para una novela de fantasía histórica, En un maldito lugar de la Mancha. Primero la autopubliqué; luego Scribere Editores se hizo cargo de la edición; más tarde hubo un intento fallido de mecenazgo, y ahora he vuelto a editarla por mi cuenta en Amazon.

Pues resulta que otro novelista me ha dado una nueva alegría a costa de ella. Jandro Feito, autor de la novela negra La caricia del verdugo, ha leído la mía y se ha tomado su tiempo para hacerle una reseña de esas que te empujan a seguir aporreando las teclas.

Le agradezco muchísimo su crítica porque llega en un momento oportuno y porque sé que él, como yo mismo, aquilata su tiempo para escribir sus propias obras o para quebrarse la cabeza en busca de inspiraciones. De hecho acaba de autoeditar en papel su novela, que ya estuvo entre los eBooks de Planeta; la podéis conseguir en su página de Facebook. Así que valoro muchísimo las molestias que se ha tomado. Mi forma de agradecerle su generosidad es dedicarle espacio a su reseña en mi web de autor, que es donde merece estar. Muchas gracias, colega, ¡salud y éxito!

Y lo que sigue son las opiniones de Jandro Feito sobre la vida secreta de Quijano y Cervantes, agentes de La Espada de Dios, una novela que pretende ser un homenaje de lo más fantástico a las fantasías de Don Quijote…

«Acerca de En un maldito lugar de la Mancha, de José Juan Picos Freire:

Lo primero, y una de las mejores cosas que puedo decir de En un maldito Lugar de la Mancha, es que para nada pensaba yo comprar esta novela ni ninguna otra en el momento en que salió. Más que nada porque estaba hasta arriba escribiendo y ni se me ocurría ponerme a leer libro ninguno. Pero me llamó la atención el título y la sinopsis (sabido es que soy muy fanático de don Miguel, particularmente de El Quijote), así que decidí echarle un vistazo a los capítulos gratis de Amazon… Segundos después me había descargado el epub sin pensármelo.

Originalidad, documentación titánica y calidad narrativa incontestable

Portada de la última edición de la obra. La que figura en la cabecera de esta entrada pertenece a la primera edición.

Y es que si algo tiene es lo original y rompedor. Difícilmente se imagina uno lo que le espera antes de empezar a leer. Una historia de fantasía —¿Épica? ¿Literaria? ¿Oscura?— definitivamente difícil de clasificar, cosa que siempre me encanta; que mezcla una particular versión del imaginario cervantino con una miscelánea y adaptación aún más particular de distintos mitos europeos, desde celtas hasta guanches, y ubicada en el imperio de Felipe II con la precisión histórica de un auténtico documental.

Es enorme la cantidad de referencias, anécdotas y ubicaciones rigurosamente históricas que José Juan nos descubre a lo largo de la novela, con tanta profusión de detalles como oficio a la hora de narrar con ritmo y con gracia. Esto me lleva al tercer aspecto —entiéndanse la originalidad y una labor de documentación titánica como los dos primeros— que sobresale en “En un maldito lugar”: la calidad narrativa es incontestable, tanto en forma como en fondo.

Tengo que destacar la capacidad del autor para darle colorido al texto, y hacer que nos imaginemos tanto personajes como entorno, digamos, «en relieve», con iluminación, ruido de fondo y olores incluidos. Tanto en esto, como en una distribución de las escenas muy inteligente que nos va introduciendo alternativamente aspectos de los personajes y de la trama y en un Storytelling muy hábil —me ha gustado particularmente el de la escena de las navajas—, he creído notar que el autor viene muy curtido como guionista. La novela da una sensación cinematográfica general que resulta muy agradable y muy colorida.

El cínico agente Panza es un punto fuerte de este homenaje fantástico a Cervantes

La historia se narra principalmente en primera persona, a la particular y muy pintoresca manera de un Sancho “Panza” radicalmente distinto del que en su día creó Cervantes y que, para mí, gracias principalmente a su sentido del humor negro y malicioso, que impregna toda la narración, es el mejor personaje y uno de los puntos más fuertes de este homenaje fantástico. En el otro extremo (como en El Quijote), y después de pasar por un Miguel de Cervantes magníficamente caracterizado como joven poeta, espadachín y pícaro, está Alonso Quijano, un personaje del que espero vayamos sabiendo más en próximas entregas de esta saga, así como de Preciosa, la gitanilla de las novelas ejemplares.

Aplauso especial para el licenciado Vidriera como Agente Q

La verdad es que tengo que decir que esperaba más de algunos personajes que fueron magníficamente introducidos—mención y aplauso especial para el licenciado Vidriera ejerciendo de Agente Q— para después no volver a intervenir mucho más. Me imagino que José Juan, como buen guionista, se los reserva para mantenernos expectantes respecto a la segunda entrega que espero poder disfrutar pronto, y es que las últimas páginas de En algún maldito Lugar de laMancha dejan claro que las aventuras de los agentes de La Espada de Dios no terminan aquí, y que nos espera al menos una segunda parte donde tengo muchas ganas de descubrir la versión que el autor nos ofrece del gran Monipodio, así como, aventuro yo, tal vez también Rinconete, Cortadillo y Ginesillo de Pasamonte.

Y aun así, la verdad es que me hubiera gustado que, después de una presentación tan rompedora, una puesta en situación histórica tan detallada y una profusión de detalles tan impresionante, José Juan nos hubiese regalado algún capítulo más de trama, y tal vez un final más definitivo y apoteósico.

Las posibilidades para futuras entregas son casi ilimitadas

La verdad es que la novela se me terminó cuando mejor me lo estaba pasando, de modo que aquí hay un lector expectante de ver qué derroteros toman las aventuras de Miguel, Sancho y compañía. José Juan, además de una novela muy entretenida e impresionantemente documentada, ha creado un universo de fantasía tan original como atractivo y bien cimentado, por lo que las posibilidades para futuras entregas son casi ilimitadas; más aún teniendo en cuenta la imaginación de autor, que es para quitarse el sombrero.

Sólo me queda felicitar a José Juan por su trabajo, y sobre todo por una de esas pocas ideas realmente originales que, a mí particularmente, como amante de Cervantes, de la mitología europea y del Steampunk —no es, pero se me antoja cierto aire— sólo necesitó segundos para engancharme.» [Jandro Feito]

 

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