Peripecias

Dados su valor, propiedades y antigüedad, el azafrán no podía faltar en los mitos griegos. En una entrada anterior, cuyo enlace te dejo aquí, supimos por qué Linneo bautizó a tan exquisita especia como Crocus sativus. Aquel romance homosexual entre un dios y un efebo tuvo su versión heterosexual. Eliminamos de la leyenda azafranera al astuto Hermes, añadimos a la ninfa Esmílace, mantenemos al hermoso Croco y listo. Eso sí, el final del desdichado mozo es el mismo.

Las ninfas eran más peligrosas que una sopa de anzuelos. Pregúntale a la flor del azafrán... Clic para tuitear

Con mayor o menor intensidad epifánica, el mito se manifiesta en nuestras rutinas como el rescoldo de lo sagrado bajo la ceniza de los días. Hoy hablaré, para empezar, de las apariciones cotidianas del caprichoso Baco. Pero también traeré a Procusto, a la sibila y a Medea. Dioniso está muy lejos de ser el dios borracho y libidinoso del tópico; el hijo de Sémele muere y renace con dolor y baja a los infiernos en busca de su madre. Menuda veta para el psicoanálisis. 

Esta semana, una bacante ha paseado la cabeza de un hombre por un plató Clic para tuitear

La culpa de que el padre de Odiseo, que no fue Laertes, sino Homero, aparezca en esta entrada en condición de barista y no de aedo no es mía. La culpa es de Álvaro Cunqueiro. «¡Anda y vete a pellizcar mármoles!», podrá soltarme algún lector escandalizado. Y yo le responderé que me envía a tan extenuante tarea sin razón. Porque si alguien tendría que ir a pellizcarlos no soy yo, sino Cunqueiro (¡que las Musas lo tengan en su mullido seno!). Y voy a demostrarlo…

¿Que Homero menciona el café en la Odisea? ¡Pero qué barbaridad! Clic para tuitear

Hace unos días andaba yo zapeando y colisioné con el péplum Troya.  Menos mal que no conduzco por las comarcales del cine histórico sin mi airbag documental, porque chatarras de ese calibre se te llevan por delante sin mirar atrás. Lo más extraordinario de la película es, a mi parecer, que los guionistas no maten a Sean Bean. Su agente anduvo listo y le consiguió el papel de Odiseo, que no muere ni en la Ilíada ni en la Odisea, aunque no le falten ocasiones. Al fin y al cabo, es lo que tiene ser un juguete de los dioses. 

Sean Bean en Troya: What the Hades is going on? I'm alive! Clic para tuitear

Va para dos años que la pizza napolitana recibió la declaración de Patrimonio Inmaterial de la Humanidad. Con tres milenios de historia encima, ya iba siendo hora. ¿Que te parece exagerado lo de los «tres milenios»? Bueno, vamos a verlo…

De las cenizas de Ilión nació, como un ave fénix de las pajareras de Venus, el Imperio Romano. Así lo creía Virgilio; bueno, creerlo, lo que se dice creerlo, igual no lo creía. Al fin y al cabo, era un adulto culto e inteligente, aunque una cosa no vaya siempre con las otras.

¿Fueron refugiados troyanos los que llevaron la pizza a Italia? Clic para tuitear

Nada menos que tres kilos de bronce cargaba sobre los hombros la peor jaqueca de Zeus. Y como si nada. A la diosa que nació del cráneo abierto de su padre no le quedaba otra que tener buena cabeza, claro. Buena por fuera, porque era de una belleza majestuosa, aunque severa. Y, desde luego, magnífica por dentro. No en vano era la diosa de la inteligencia, representada, como ya te conté en dos entradas anteriores, por el mochuelo de ojos despiertos.

Por eso Brad Pitt no luce un auténtico casco corintio en Troya, porque no le veríamos su cara bonita. Clic para tuitear

Una de las leyendas mitológicas que cuento en mi último libro —¿Nos hacemos unos griegos? (LGTBI en el Olimpo y su vecindario)— la protagonizan Apolo y Jacinto. En esa misma entrada cito también la de Hermes y Croco, un cuento mitológico tardío, quizá del período clásico, sino del helenístico. Asocié ambas leyendas, con tintes de fábula con moraleja, porque son muy parecidas. Ambas dan como resultado el nacimiento de una flor. En el caso de Febo y su erómeno, hablamos del martagón o lirio llorón. Pero, hoy, la que nos interesa es la del azafrán, fruto del amor y la tragedia.

El origen del azafrán es un efebo más bonico que las pesetas Clic para tuitear

Tiendo a la misantropía. Para que nadie se sienta discriminado, diré que ese odio mío, que no me lleva más allá de ser un cascarrabias, incluye la misoginia: «de martes a martes, hay odios@s en todas partes». Por eso no tengo mucha actividad en las redes sociales.

Pero, días atrás, rompí mi aislamiento al publicar una entrada de este blog en un grupo de Facebook, «Grecia clásica y helenística».

Dado mi temperamento, me previne: «¿para qué te emberenjenas?, ¿qué necesidad?». Y casi acerté. La cosa fue así…

¡Traidor, propagandista, sal ya del armario! Clic para tuitear

Brexit con puñetas (Ingleses por España en tiempos de Maricastaña) es mi último libro. Tan último, que acaba de salir a la venta en Amazon.

Este ensayo, creo que entretenido, irónico y documentado, nace de mi colaboración semanal en el programa El viajero accidental, de Radio Viajera.

El Brexit tuvo un tatarabuelo que llevaba puñetas y que era muy puñetero... Clic para tuitear