Peripecias

Hades, rey del ídem, y Perséfone, su reina, no tuvieron hijos, pero tenían perrito. Su nombre, como el de Pégaso, era el de una mascota esdrújula: Cérbero. Con el tiempo, y vaya usted a saber por qué, la volvimos llana: el can Cerbero. Y, de ahí, a los campos de fútbol como cancerbero, el único jugador de los once que siente en la nuca el aliento del infierno.

También eran tres, y esdrújulas, las regiones del Inframundo de los antiguos griegos: el Érebo, las tinieblas oscuras de su vestíbulo que se extendían, flotantes, sobre los otros territorios del Hades; los Campos de Asfódelos, por donde vagaban para siempre las almas de los que habían vivido conforme a la sofrosine, una mezcla de templanza y humildad; y el Tártaro, donde, sometidos a un eterno suplicio, pagaban sus culpas los mortales que se dejaron llevar por la hýbris: el desequilibrio, la desproporción, la soberbia y la impiedad. El Cancerbero tenía su caseta a las puertas del Érebo.

Héroe significa «semidiós» en griego. Lo explica Platón en su diálogo Crátilo: «Todos han nacido del amor de un dios por una mortal o de un mortal por una diosa». Del primer caso, tenemos a Hércules, hijo de Zeus y Alcmena, y, del segundo, a Aquiles, fruto de la unión de la diosa oceánica Tetis y de Peleo, rey de Ftía. En la mitología romana, Eneas fue engendrado por Anquises en Venus y Rómulo y Remo nacieron de un sueño erótico de Rea Silvia con Marte.

Aunque tengamos a los héroes por dechados de virtudes, los griegos podían ser auténticos psicópatas. Clic para tuitear

Hoy vamos a conocer el extreme, pero muy extreme, make over del pavo real. Porque el ave que simboliza la vanidad no siempre fue tan bella. Nos ayudará en esta misión una vaca, la enésima muesca en el cabecero de Júpiter, para escarnio y furia de la romana Juno, llamada Hera por los griegos (no sé por qué te digo esto, si ya lo sabes).

Hera fue la primera dama del Olimpo, aunque no la primera esposa, del señor del trueno y el rayo. Alumbró a la juvenil Hebe, al marcial Ares y a la partera Ilitía. Protegía el matrimonio y la fidelidad conyugal; quizá porque su esposo fue un adúltero de proporciones olímpicas. Lo puedes comprobar en esta entrada dedicada a Mística. De ahí que Juno, despechada, pariese a Hefesto por partenogénesis. Con tales antecedentes, no te extrañe que a menudo la pinten como celosa y vengativa. Verbigracia, Homero en la Ilíada: los troyanos sufrieron sus celos por culpa de otro despecho, el que le provocó el desprecio de Paris en favor de Afrodita.

¿Y qué tienen que ver una hermosa vaca y un vulgar pavo real?

Lo cierto es que sí tenía más que decir sobre Atenea y su mochuelo, además de lo dicho en la entrada anterior a esta. Errores o interpretaciones de los traductores aparte, que la lechuza suplantase al mochuelo como mascota divina es culpa de una leyenda. Una cruel, como casi todas las mitológicas. Quedan avisados los pusilánimes y timoratos.

Atenea se compadeció de la joven princesa violada por su padre

Atenea cargó con el mochuelo. Ni búho ni lechuza. Un mochuelo, Athene noctua, fue la elegida por la diosa de la inteligencia entre infinidad de mascotas divinas. La futura Minerva también les regaló el olivo a los atenienses, con lo que cada mochuelo se pudo ir al suyo desde los tiempos de Homero.

¿Conoces a las mascotas sagradas de los dioses? Clic para tuitear

Inauguro así, con una invocación a Palas Atenea, una larga —espero— serie mitológica. No insistiré en mi querencia por los mitos grecorromanos y judeocristianos, que ya dejé clara en entradas anteriores. Pero sí explicaré que lo que viene es un repaso semanal a los mejores amigos de los dioses, sus divinas mascotas. Algunas, todo hay que decirlo, de lo más infernales, pero aun así divinas.

Si uno va a escribir en serio, debería conocer la mitología. Cada vez que un escritor afirma que no necesita los mitos, muere una musa en el monte Helicón. Menos mal que otros las resucitamos con nuestra fe y el inestimable auxilio del médico del Olimpo, Peán. Hasta los guionistas de Marvel respetan a los dioses antiguos. Ahí están Namor y Aquaman, trasuntos de Poseidón; o el marido de la Pataky, Thor; o nombres como Cíclope, uno de los miembros originales de la Patrulla X (o, para que no se nos vea la edad, X-Men).

¿En qué se parecen Mística y Zeus? Yo te lo cuento. Clic para tuitear

Un juez mete en la cárcel a un rapero rabioso y lo enaltece como mártir de la libertad; ARCO retira un cuadro que llama «presos políticos» a unos presuntos delincuentes y le regala al autor un precio que la obra no vale; un alcalde consigue que otro juez secuestre un libro por decir lo que todo el mundo sabe en Galicia, que no habría cárteles de la droga sin complicidad política y social, y coloca al autor en el número 1 de Amazon; la conservadora de un museo descuelga un cuadro por si le provoca urticaria al feminismo amazónico y, de repente, nos enteramos de que en Manchester, aparte de dos entrenadores que se odian, tienen museos; las autoridades educativas de lugares perdidos de los EE.UU. retiran Las aventuras de Huckleberry FinnMatar a un ruiseñor por si a Oprah Winfrey le molesta y confirmamos que Trump no ganó las elecciones, sino que las perdió la izquierda pija que no gana para tanto papelillo de fumar con que cogérsela.

¿En qué se basan los guionistas y dibujantes de Marvel para crear sus personajes, desde Magneto al Capitán América? ¿Cuáles son los manantiales en los que bebe su imaginación? ¿A qué musa claman en lo más desértico de su peregrinaje creativo? ¡Hombre!, me encanta que me haga usted esa pregunta porque, mire por dónde, me sé la respuesta.

El Capitán América es un insospechado rompecabezas histórico. Clic para tuitear

Esta semana me han tildado de «indocumentado». ¡Será por carnés! Llevo en el bolso el de identidad, el de conducir y cinco de bibliotecas estatales, provinciales y municipales. ¿Cómo?, ¿que si uso bolso? ¡Pues claro! Ni mochila ni  morral, ni riñonera ni mariconera: b-o-l-s-o. ¿Dónde, si no, iba a meter tanto carné, la cartera, el monedero surfero, las gafas de presbicia, el bloc de notas, el móvil, el plumier, un par de libros y lo que se tercie? Uno madura cuando, por fin, pone la comodidad por delante de los prejuicios.

Ray Bradbury: «A más mercado», menos pelearse con las minorías Clic para tuitear

¡Llegó! Aquí está el gran compromiso de las pascuas. Armados de paciencia, nos disponemos a asistir a una perorata sobre los errores tácticos del Madrid o a una arenga sobre lo que habría que hacer en la esquina noreste de la Península. También a los últimísimos chistes sobre Manneken Puchi. Pero armados con buen apetito, una estampita del Santo Job y los consejos que siguen puede que no nos convirtamos en daños colaterales de la cena de Nochebuena. Y que soportes a tu cuñado.

Viñeta de Luis Dávila para el Faro de Vigo, 24/12/2017.

En la idiosincrasia de todo cuñao está el quejarse de que se pierden las tradiciones españolas. No te rías: un cuñao es un cínico —filosóficamente hablando—. Te enfrentas a un malabarista de las paradojas que, a mano abierta, amaga un bofetón dialéctico por la diestra y te remata por la siniestra. Su auténtico poder no reside en su arsenal argumental, sino en su descaro y en su irreductible postureo.

Ni la lotería ni los belenes ni el pavo ni el roscón nacieron en España. Pero los hemos hecho muy nuestros. Clic para tuitear