Peripecias

A la reseña de la bloguera literaria Thelma García de la que ya di cuenta aquí se suma la de una bloguera viajera, Cecilia Puppo, colaboradora de la bitácora de El viajero accidental. Esto es lo que asegura que aprendió con la lectura de El viento de mis velas:

«He aprendido mucho con las andanzas de este muchacho, y con los dichos y refranes nuevos para mi conocimiento y las enseñanzas plasmadas por este gran novelista, José Juan Picos Freire. Aquí les dejo unas cuantas, las que más me gustaron

La ambición lleva a la gente a ejecutar los menesteres más viles: por eso, para trepar, toman la misma postura que para arrastrarse Clic para tuitear

El viento de mis velas es una novela que nació de una apuesta. En seis meses de 2012 rematé las peripecias de un pícaro en la Coruña del siglo XVIII. Mi retador, el empresario y nexólogo José Luis Saavedra, la tuvo que publicar, pero aún jura que lo hizo a gusto. Nació histórica, pero acabó picaresca, según el catedrático José Luis Castro de Paz, que le hizo un prólogo que fue un regalo: «una obra capaz de conjugar, con absolutamente inesperada maestría, la ironía posmoderna con el respeto por los clásicos». Y añade: «insólita, reflexiva y melancólica novela de aventuras».

«Por eso amo el café, porque me mantiene despierto y se lo orino a la Muerte en la cara», Yago Valtrueno. Clic para tuitear

Foto de cabecera: Emilio Naranjo, fotógrafo de la Agencia EFE.

«La buena leche de un nombre despreciado: #Cayetano» va de mala leche, la que inspira una venganza. Porque Roma fue la venganza fría de Troya. De las cenizas de Ilión nació, como un pichoncillo con garras de halcón de las pajareras de Venus, el Imperio. Así lo establece Virgilio en la Eneida, un magno ejemplo de propaganda. 

¿Qué tiene que ver un héroe de Roma con los #cayetanos? Aquí te lo cuento... Clic para tuitear

Según la lógica de los mitos, cuando la República conquistó Grecia en el 146 a. C., Roma no sometía a los aqueos de hermosas grebas, sino que Troya se desquitaba.

El título de mi último libro engaña. Pero, visto el panorama, ¿quién no? En fin, aunque el título parezca un estandarte al viento, ¡qué digo!, al vendaval de las ideologías identitarias, no lo es. Nada más lejos de mi intención. Y «¿Nos hacemos unos griegos?: presentación y medios» es la explicación de ese «engaño».

Medio en broma, medio en serio, es una guía para que no se descuelguen cuadros a tontas y a locas. Clic para tuitear

Los antepasados del coronavirus en la mitología y la historia

Estamos asustados. Salvo nosotros mismos, no quedan depredadores que nos amenacen. Con una excepción: esos bichitos que no vemos venir y que se nos cuelan por los poros. En este siglo XXI aún tierno, nos espantan los del coronavirus.

Como estoy en casa para evitar el contagio, tengo tiempo para pensar. Y me he puesto a imaginar el pavor irracional que padecerían nuestros antepasados cuando les caía encima una peste. ¿Te los imaginas encerrados entre sus cuatro paredes de piedra desnuda o adobe sin agua corriente ni jabón ni electricidad ni gas?… ¡¡¡¿Y sin teléfono ni televisión?!!! ¿Sin más entretenimiento que rezar a sus dioses y cavilar y cavilar en cuándo les tocaría la china a ellos?

Un repaso a la Historia y al terror supersticioso de nuestros antepasados nos puede devolver una pizca de calma y sensatez Clic para tuitear

Midas, rey de Frigia y devoto de Dioniso, rescató a Sileno de un coma etílico y lo devolvió al tíaso. Baco le quedó muy agradecido por el respeto hacia su mentor. En consecuencia, e igual que el genio de la lámpara de Aladino, el dios le dijo al rey que podía pedirle un deseo. Y, lo que es mejor, que le sería concedido…

Como decía mi primer jefe de verdad, el sagaz Emiliano Aláiz, los periodistas tenemos que comer mucho langostino para llevar garbanzos a casa. Clic para tuitear

América española

Turistas con puñetas es una sección dedicada a los viajeros europeos que vinieron a España en el siglo XVIII. Ellos fueron, con toda propiedad, nuestros primeros turistas. Para ser más exactos, touristes, pues muchos de ellos se habían embarcado en su Grand Tour. Pero, sobre todo, va dedicada a sus opiniones, que reflejaron y publicaron en lo que podríamos considerar guías de viajes pioneras.  ¿Y por qué ese título, por qué Turistas con puñetas?

La Leyenda Negra sobre la América hispana es como una reina de Instagram: no pasan los años por ella y se adapta a cada época. Clic para tuitear

Cascos de Roma

¡Ah, no!, que la otra vez no fueron cascos romanos, sino griegos. Pues empezamos bien…

Y seguimos peor, porque voy a llevarle la contraria a Obélix: «¡Estos romanos están locos!». Pues no, y lo digo así, a pecho descubierto, sin poción de Panoramix ni nada. ¿Quién dijo miedo? Porque los romanos, en todo caso, eran como el del chiste: «Locos, sí, pero tontos, no».

Si algo caracteriza a las legiones de Roma, es la inteligente adaptación de la panoplia de sus enemigos. Esta vez nos fijaremos en el casco. Clic para tuitear

«Hablamos con nuestro colaborador José Juan Picos para conocer mejor al creador de la sección Turistas con Puñetas. Conversamos con el autor de estas semblanzas de viajeros históricos sobre su trayectoria profesional y nos habla sobre su último libro Brexit con puñetas. Ingleses por España en tiempos de Maricastaña».

Los primeros turistas ingleses cayeron sobre España como caminantes blancos. ¡Pobre Carlos III! Clic para tuitear

¿Nos hacemos unos griegos?

El Cáucaso fue escenario de uno de los episodios esenciales de la mitología griega, el del castigo de Prometeo. Es bien conocido el mito donde el titán entrega el fuego divino a los mortales. No siempre se cuenta que, además, les enseñó a jugar al trile con los bocados más sabrosos de los sacrificios a los dioses. Poca broma con eso. Aparte de néctar y ambrosía, los olímpicos se alimentaba de los vahos de las piezas asadas y cocidas en el culto público.

Zeus castigó a Prometeo por ladrón olímpico y trilero titánico Clic para tuitear