En un maldito lugar de la Mancha, fantasía y espadas inspiradas en el Quijote, ha corrido tantas aventuras y ha velado tantas noches sin luna ni estrellas como el Caballero de la Triste Figura. Que si autopublicación, que si micromecenazgo, que si vuelta a la autopublicación…

En medio, incluso, un par de reseñas estupendas, de las de cinco estrellas. Una del novelista Jandro Feito y otra la bloguera literaria Thelma García. Muchas gracias a los dos.

Pues resulta que, entre vaivenes, otra serie de estrellitas que yo tenía han desaparecido de Amazon. Lo normal, con tanto voy y vengo y por el camino me entretengo. Menos mal que tuve la precaución de hacerles un pantallazo y guardarlas. Y como ahora timoneo esta web flamante, se me ha ocurrido recuperarlas. Así que voy a darme un poquito de autobombo. Un poquito nada más, ¿vale?

Pero, antes, y para que todos tengamos la misma información, ahí va la sinopsis de esta novela de fantasía y espadas. Discurre por las catacumbas del imperio de Felipe II y cuyos protagonistas son tres agentes de La Espada de Dios. Es una organización cuya existencia todo el mundo niega y que se ocupa de aquellos asuntos para los que la Inquisición no tiene ni competencias ni estómago:

Ni rebeldes luteranos, ni corsarios de Albión, ni jenízaros turcos. El peor enemigo de la Monarquía Hispánica es un horror que ya era viejo cuando Dios se orinaba en los pañales. Con su imperio amenazado por un poder anterior al Génesis, Felipe II tendrá que echar mano de un agente cínico, un poeta pendenciero y un hidalgo enajenado para combatir a las tinieblas. Pero los tres acabarán pidiendo clemencia a su memoria para olvidar un lugar del que ninguno quiere acordarse…

Y ahora sí, demos un repaso a aquellas cuatro opiniones, todas de cinco estrellas, rescatadas del olvido. Por ejemplo, un lector anónimo asegura que Cervantes me daría un abrazo por el homenaje que le hago…

Si hay algo que busco, aunque no siempre lo consiga, es resultar entretenido. No por mera frivolidad. Entiendo que, al terminar el día, muchos lectores buscan que una novela los deposite con suavidad en los brazos mullidos de Morfeo. Y eso es lo que valora CARD con sus cinco estrellas…

De lo que ya no estoy tan seguro es de que el sarcasmo sea una cualidad para una novela que se lee entre almohadones. Esa es, justamente, una de las características de la novela que más le ha gustado a la siguiente lectora, Cristina.

Estrellas, el aplauso del novelista autopublicado

También le agrada uso de un lenguaje cercano a la época. Eso le criticaba yo en una entrada anterior, Maese Titivillus, el demonio cagón a otra de las novelas cervantinas que se publicaron el año pasado. No me gustó que fuese anacrónica en la elección del vocabulario. Pero es un recurso que debe medirse con mucha prudencia. No se trata de que el lector se quede con la boca abierta admirando la erudición del autor, sino que sienta que viaja en el tiempo…

Las últimas de esas cinco estrellas son de un lector que luego ha sido amigo en la red, Rafael Pérez Latorre. Te recomiendo su grupo de Facebook donde hace gala de un amable sibaritismo. Se llama Edo, ergo cogito, es decir, Como, luego soy. Desde tan epicúera atalaya hace una defensa de los placeres de la mesa y la amistad. Si no nos queda otro remedio….

Sancho Panza habría estado muy de acuerdo con él, claro que sí. Bueno, pues esas son las opiniones de algunos de los lectores de la primera edición autopublicada de En un maldito lugar de la Mancha. Si te pica la curiosidad, tienes a tu disposición un vista previa generosa. Ya echo de menos tu opinión.

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