El viento de mis velas es una novela que nació de una apuesta. En seis meses de 2012 rematé las peripecias de un pícaro en la Coruña del siglo XVIII. Mi retador, el empresario y nexólogo José Luis Saavedra, la tuvo que publicar, pero aún jura que lo hizo a gusto. Nació histórica, pero acabó picaresca, según el catedrático José Luis Castro de Paz, que le hizo un prólogo que fue un regalo: «una obra capaz de conjugar, con absolutamente inesperada maestría, la ironía posmoderna con el respeto por los clásicos». Y añade: «insólita, reflexiva y melancólica novela de aventuras». «Por eso amo el café, porque me mantiene despierto y se lo orino a la Muerte en la cara», Yago Valtrueno. Clic para tuitear ¿Y de qué va El viento de mis velas? Pues de un pícaro a lo suyo en una ciudad con flamante vocación de caja de caudales. Gracias al comercio con las Indias, La Coruña de la segunda mitad del XVIII vive un efímero esplendor, en contraste con el canto del cisne del imperio español. Allí se desarrollan las peripecias de Yago Valtrueno, un buscavidas vital y rebelde. Aparte de otros vicios, es un impenitente fumador y un empedernido bebedor de café: «Dormir es capitular ante la Muerte machacona. Por eso amo el café, porque me mantiene despierto y se lo orino a la Muerte en la cara».

Dibujos de Correa Corredoira Primer boceto y portada definitiva de la novela.

Presentación

Presentamos la novela el sábado 15 de diciembre de 2012, pero en dos tramos. El primero, a las 12:00, en la sede de la Cocina Económica de La Coruña. Un euro de cada ejemplar sería para la institución. Nos acompañó su presidente, Alberto Martí, que me recordó al librero que adopta a Yago. La segunda presentación de aquel mismo sábado fue en La Rectoral de Cines, sede, más que de la editorial, del editor. Un casa rural que merece la pena conocer. Aparte de Saavedra y Castro de Paz, me acompañaron el autor de la portada, Xabier Correa Corredoira, y el músico y profesor de Filosofía Pedro Granell.

El 1 de marzo de 2013 la volvimos a presentar. Esta vez en Betanzos, cuna de uno de los secundarios más importantes de la novela, el padre Verboso, «astuto confesor de matronas y peligroso tutor de doncellas». La presentación estuvo a cargo del archivero municipal y director del Museo das Mariñas, Alfredo Erias.

Mi editor, al que se le corta la respiración si deja de cranear, planeó una tercera presentación para un par de meses más tarde. La cita fue el 20 de mayo de 2013, en la Librería Arenas. La novedad radicó en el presentador: el exalcalde de La Coruña, Paco Vázquez. Entre otras cualidades de la novela, el exembajador en la Santa Sede resaltó su erotismo: «No les digo más que tiene un capítulo que se llama ‘El beso francés’».

Medios

Al día siguiente de la primera presentación, el 16 de diciembre de 2012, el Ideal Gallego recogió el estreno en La Cocina Económica: «Los coruñeses tienen a su disposición desde ayer un libro publicado por Ediciones La Rectoral de Cines que no pierde el tono cómico en ningún momento». La Voz de Galicia también nos dedicó un breve con foto el domingo. 

El mismo día 15 de diciembre, nos dedicaron un espacio en el magacín matinal de Radio Coruña (SER) (la entrevista se corta unos segundos antes del final).

El 24 de febrero de 2013, Pepe Domingo Castaño animó a leer El viento de mis velas en Tiempo de juego, el carrusel deportivo del domingo por la tarde en la COPE.

La librera Mercedes Molist, cuya madre, Carmen, recomendó mi novela, me invitó a su caseta en la Feria del Libro coruñesa de 2013.

Y para cerrar, las opiniones de los lectores en Amazon. He elegido cuatro, ninguno de ellos es pariente o amigo.

Esta entrada sobre El viento de mis velas remite a otras dos de este mismo blog: «El viento de mis velas: la reseña de una bloguera», que tiene dos entregas, y «El viento de mis velas: la reseña de una librera»
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