Roma eterna

Marco Terencio Varrón Reatino (116-27 a. C.) empuñó con la misma soltura el cálamo y la espada. No le quedó otra: vivió entre el declive republicano y el nacimiento del Imperio, una época de arengas y elegías...

"De ordinario, la plebe es turbulenta"… ¿Varrón sobre Twitter? Clic para tuitear

Toda su vida, con el escudo o con la tablilla, Varrón fue leal a la República, quizá porque nació en la Sabinia, germen de Roma. Pero tuvo tiempo y oportunidad de dolerse por su destino, pues vivió todas sus guerras civiles, desde la de Mario y Sila hasta la de Marco Antonio y Octavio.

¡Ah, no!, que la otra vez no fueron cascos romanos, sino griegos. Pues empezamos bien… ¡Y seguimos peor!, porque voy a llevarle la contraria a Obélix: «¡Estos romanos están locos!». Pues no, y lo digo así, a pecho descubierto, sin poción de Panoramix ni nada. ¿Quién dijo miedo? Porque los romanos, en todo caso, eran como el del chiste: «Locos, sí, pero tontos, no».

Si algo caracteriza a las legiones, es la adaptación de la panoplia de sus enemigos. Esta vez nos fijaremos en el casco. Clic para tuitear

Hace un mes publiqué un artículo en este blog sobre la falta de rigor en las portadas de las novelas históricas. Y más, las de romanos. Ilustré esa crítica con una excepción notable. El novelista italiano Massimiliano Colombo, autor de Draco. La sombra del emperador, le agradecía a su editora que hubiese respetado sus opiniones, llenas de rigor, sobre la cubierta del libro. Lo dicho, una excepción.

Las portadas, talón de Aquiles de las novelas de romanos Clic para tuitear

En los agradecimientos de su novela Draco. La sombra del emperador, el novelista histórico Massimiliano Colombo tiene palabras de sincera gratitud para su editora. Le reconoce «la posibilidad de expresarme incluso con el título y la cubierta. Sé que pocos escritores gozan de semejante privilegio. Gracias, Mariagiulia». Con razón. Y más si la novela es de romanos, como la suya.

¿Sueñan los novelistas históricos con portadas documentadas? Clic para tuitear

«Porque el Brexit no es de hoy» es el lema de mi último libro, Brexit con puñetas (Ingleses por España en tiempos de Maricastaña). El antepasado más obvio del divorcio actual entre la isla y el continente es el cisma anglicano de Enrique VIII, formalizado en 1534. Pero trece siglos antes, en el siglo III, la provincia romana de Britania, conquistada bajo Claudio en el 44, vivió separada de su entidad supranacional. Los britanos ya conjugaban el verbo To BrexitBrexitus, brexita, brexitum

Legionarios aventureros y mafiosos impulsaron los Brexitus Clic para tuitear