-istoria sin H

¿Qué ingredientes son indispensables para una buena ensalada mental? (es lo mismo que una empanada, pero más fácil de digerir). Primero, una fundación, hospital o universidad de no se sabe bien dónde. Segundo, un informe muy sesudo que nadie conoce de primera mano, pero algo han dicho en Facebook. Y, para remate, una autoría camuflada tras un departamento docente o un equipo de «expertos». Tales «evidencias» nos bastan para jurar que todo lo que sabíamos sobre nuestra salud estaba equivocado o, ¡peor aún!, demodé… Pues, con esos ingredientes, a la Operación Bikini le ha salido competencia.

«Porque el Brexit no es de hoy» es la idea que anima mi último libro, Brexit con puñetas (Ingleses por España en tiempos de Maricastaña). Quizá el antepasado más obvio del divorcio actual entre la isla y el continente sea el cisma anglicano de Enrique VIII, formalizado en 1534. Pero trece siglos antes, en la segunda mitad del III, la provincia de Britania, conquistada bajo Claudio en el año 44, ya vivió separada de su entidad supranacional, el Imperio Romano. O sea, que los británicos ya conjugaban el verbo To BrexitBrexitus, brexita, brexitum, dicho sea muy macarrónicamente. Y sin referéndum ni nada, por las bravas. Ocurrió así…

Me encomiendo a Dios (al que sea que Sea) para esto que voy a contar hoy. Pero antes contaré por qué lo cuento. Una vez al mes publico en una revista digital un artículo relacionado con un género literario, la novela histórica. La revista es Scribere y su director es el arquitecto y contratista de esta página web que espero disfrutes: Víctor J. Sanz. Puesto que las peripecias literarias, editoriales y vitales por las que vaya pasando formarán el corazón de esta web, he pensado que no estaría mal publicar, a mes vencido, los artículos que haya firmado en Scribere.

Voy a empezar con el penúltimo que he publicado. Me lo inspiró un titular, entre adulador y amarillista, de una entrevista a un periodista veterano, de esos que, cuando hablan, sus admiradores proclaman: «¡Palabra de Dios!». Es el veterano Raúl del Pozo. Así que estas líneas y las que siguen van del mayor best-seller de la Historia, al menos de la occidental: la Biblia. Y de su autor, presuntamente Dios, quien tuvo, como cualquier superventas poco escrupuloso, sus correspondientes negros: los evangelistas.