noviembre 2019

América española

Turistas con puñetas es una sección dedicada a los viajeros europeos que vinieron a España en el siglo XVIII. Ellos fueron, con toda propiedad, nuestros primeros turistas. Para ser más exactos, touristes, pues muchos de ellos se habían embarcado en su Grand Tour. Pero, sobre todo, va dedicada a sus opiniones, que reflejaron y publicaron en lo que podríamos considerar guías de viajes pioneras.  ¿Y por qué ese título, por qué Turistas con puñetas?

La Leyenda Negra sobre la América hispana es como una reina de Instagram: no pasan los años por ella y se adapta a cada época. Clic para tuitear

Cascos de Roma

¡Ah, no!, que la otra vez no fueron cascos romanos, sino griegos. Pues empezamos bien…

Y seguimos peor, porque voy a llevarle la contraria a Obélix: «¡Estos romanos están locos!». Pues no, y lo digo así, a pecho descubierto, sin poción de Panoramix ni nada. ¿Quién dijo miedo? Porque los romanos, en todo caso, eran como el del chiste: «Locos, sí, pero tontos, no».

Si algo caracteriza a las legiones de Roma, es la inteligente adaptación de la panoplia de sus enemigos. Esta vez nos fijaremos en el casco. Clic para tuitear

«Hablamos con nuestro colaborador José Juan Picos para conocer mejor al creador de la sección Turistas con Puñetas. Conversamos con el autor de estas semblanzas de viajeros históricos sobre su trayectoria profesional y nos habla sobre su último libro Brexit con puñetas. Ingleses por España en tiempos de Maricastaña».

Los primeros turistas ingleses cayeron sobre España como caminantes blancos. ¡Pobre Carlos III! Clic para tuitear

¿Nos hacemos unos griegos?

El Cáucaso fue escenario de uno de los episodios esenciales de la mitología griega, el del castigo de Prometeo. Es bien conocido el mito donde el titán entrega el fuego divino a los mortales. No siempre se cuenta que, además, les enseñó a jugar al trile con los bocados más sabrosos de los sacrificios a los dioses. Poca broma con eso. Aparte de néctar y ambrosía, los olímpicos se alimentaba de los vahos de las piezas asadas y cocidas en el culto público.

Zeus castigó a Prometeo por ladrón olímpico y trilero titánico Clic para tuitear

Tenemos fama en España de que los bares sean nuestra segunda casa. Pues quien diga eso se queda corto. Ahora tenemos tres: la primera, el bar y nuestro colegio electoral. Yo ya he perdido la cuenta de los domingos de votación que llevo encima en los últimos años. El caso es que, como he votado a primera hora y ya tengo listos un guiso calentito y un blanco de Rueda, voy a soltar aquí unas líneas sobre cierta jornada de elecciones en Atenas.

«De todas las criaturas que tienen vida e inteligencia, nosotras, las mujeres, somos las más infortunadas», se lamenta Medea. Clic para tuitear