agosto 2019

Madame D’Aulnoy  (1651 -1705) fue una cuentista francesa: Cuentos de hadas y Nuevos cuentos de hadas a la moda. Pero escribió una fantasía insuperable: Recuerdos de la Corte de España, que bien pudo inventar sin pisar la Península. Hace tiempo hablé de ella en un blog que yo tenía y hubo quien pensó que también les estaba contando una fábula. Muchas gracias, para un escritor es todo un halago. También la menciono en mi ensayo Brexit con puñetas (Ingleses por España en tiempos de Maricastaña). El caso es que los cuentos de esta madama nos llevarán hasta detalles insospechados en Las meninasLas hilanderas.

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Una de las leyendas mitológicas que cuento en mi último libro —¿Nos hacemos unos griegos? (LGTBI en el Olimpo y su vecindario)— la protagonizan Apolo y Jacinto. En esa misma entrada cito también la de Hermes y Croco, un cuento mitológico tardío, quizá del período clásico, sino del helenístico. Asocié ambas leyendas, con tintes de fábula con moraleja, porque son muy parecidas. Ambas dan como resultado el nacimiento de una flor. En el caso de Febo y su erómeno, hablamos del martagón o lirio llorón. Pero, hoy, la que nos interesa es la del azafrán, fruto del amor y la tragedia.

El origen del azafrán es un efebo más bonico que las pesetas Clic para tuitear