En rigor, estos corceles serían mascotas semidivinas, pues Aquiles era un semidiós. Su madre, Tetis, era una diosa oceánica, pero su padre, Peleo, era mortal. En origen, eso significaba «héroe». Y lo explica Platón en su diálogo Crátilo: «Todos han nacido del amor de un dios por una mortal o de un mortal por una diosa». Del segundo caso tenemos al propio Aquiles y a Eneas, fruto de los amores de Afrodita y Anquises. Del primero, a Hércules, hijo de Zeus y Alcmena, y a Rómulo y Remo, consecuencia de un sueño erótico de Rea Silvia con Marte.

Aunque tengamos al héroe por un dechado de virtudes, los griegos podían ser auténticos psicópatas. Heracles fue un asesino, un ladrón y un violador, amén de delincuente ecológico. Y eso por su «mala gestión de la ira». Sus doce trabajos fueron una purga por sus anteriores crímenes, a los que sumó delitos nuevos.

Aunque tengamos a los héroes por dechados de virtudes, los griegos podían ser auténticos psicópatas. Clic para tuitear