Si uno va a escribir una novela histórica sobre Grecia o Roma, es impepinable conocer a sus dioses respectivos, que son como hermanos mellizos. Es más, si uno va a escribir, de lo que sea, debería conocer la mitología. Cada vez que un escritor afirma que no necesita los mitos, muere una ninfa en un manantial. Menos mal que otros las resucitamos con nuestra fe y el inestimable auxilio del médico del Olimpo, Peán. Sin olvidar la complicidad de algunos personajes de la cultura contemporánea como Mística.

Porque hasta los guionistas de Marvel respetan a los dioses antiguos. Ahí están Namor y Aquaman, trasuntos de Poseidón; o el marido de la Pataky, Thor; o nombres como Cíclope, uno de los miembros originales de la Patrulla X (o, para que no se nos vea la edad, X-Men).